“En el 2017 se llegó a mínimos históricos en materia inmobiliaria, todo está prácticamente paralizado tanto en el área pública como en la privada. Para muestra un botón, este año no se recibió ni una sola solicitud de crédito de ningún banco, los promotores no están solicitando créditos en los bancos y si no hay créditos, no hay proyectos, simplemente no hay producción de vivienda” dijo a El Universal, el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Carlos González Contreras.

La caída del sector se ha profundizado por alrededor de 29 trimestres consecutivos. En diciembre de 2016, ya se advertía que los recursos para la construcción habitacional eran exiguos.

Considera el declarante, además, que el bolívar cada vez vale menos en el país, “por eso es que se incrementan los costos de las viviendas que  se venden en bolívares, debido a que al cambio en dólares ese determinado monto no es nada”, argumentó el vocero.

Por otra parte, coincidió el empresario en que la situación que atraviesa la economía nacional tiene solución, pero se requiere voluntad política y medidas inmediatas.

“Hay que eliminar el control cambiario y la reorientar  la economía  como lo establece la Constitución. Debemos defender la propiedad privada a toda costa, confiar en el empresario y poner a producir ese sector como lo hacíamos hace 20 años”, manifestó Contreras.

A su juicio, la “inflación, el déficit fiscal y la política cambiaría” son los aspectos que deberían mejorar, a corto plazo.

Vaticinó finalmente que, de lo contrario, el sector inmobiliario y comercial se hará invisible ante los ojos de los compradores.

“Tenemos estudios realizados, tanto en Venezuela como en otros países,  que al detenerse los procesos hiperinflacionarios, el sector inmobiliario puede ajustarse en un período aproximado de  2 años, y se puede recuperar la confianza en el negocio rápidamente,  pero recordemos  que no tenemos soluciones mágicas ni soluciones cercanas, si no se acomoda la economía, si no se detiene la inflación, todo va a caer”, aseguró el declarante.

Fuente: 8 de enero de 2018, El Universal.