Nada más cercano a nuestra cotidianidad que un condominio, bien se trate de una serie de apartamentos en un edificio, casas en una urbanización, o miembros de una familia que comparten la propiedad y el uso de un inmueble. En ellos podemos lograr un ambiente sano y seguro para todos, libre de contaminación, y hasta económicamente rentable.

En los condominios consumimos agua y energía, producimos basura y generamos ruidos, entre otros aspectos ambientales, que en distinta medida, pero siempre presentes, nos afectan a todos directa o indirectamente.

Por ejemplo, en el manejo de la basura, es mucho lo que podríamos hacer mejor, comenzando por reducir la cantidad de residuos y desechos que producimos en nuestras causas, separándolos según su naturaleza, reutilizando aquellos que puedan volver a usarse, o reciclando aquellos materiales que hasta un ingreso extra nos puedan brindar, dejando de última la posibilidad de desechar por medio de la disposición final a cargo del sistema de aseo urbano.

En materia de agua, podemos impulsar un uso más racional del recurso, en especial cuando falla tanto como sucede en diversas ciudades del país. Por ejemplo, podríamos adoptar comportamientos individuales que apunten al ahorro, como duchas cortas pero eficientes, o sistemas de ahorro del consumo en las áreas comunes. También pudiéramos apostar a la captura del agua de lluvia para determinados usos como la limpieza de las áreas comunes o el riego de las zonas verdes.

En cuanto al uso de la energía eléctrica, en los condominios podemos incentivar el uso de la luz y la ventilación natural, tanto como sean posibles. También podemos verificar si el sistema de iluminación que tenemos es el más apropiado, incluyendo el uso de bombillos ahorradores. De igual forma es importante evaluar si la distribución de las luminarias es el más eficiente, o si el horario de su uso es el necesario, incluyendo el tiempo de encendido automático en las áreas comunes.

En materia de ruidos, el cumplimiento de los horarios para las fiestas, así como el uso de las áreas comunes, son vitales en la paz y tranquilidad de la comunidad. Para ello, no sólo es imprescindible establecer reglas claras, conocidas y cumplidas por todos los propietarios e inquilinos, sino además, divulgar los efectos que el ruido tiene sobre la salud, a los fines de sensibilizar a la ciudadanía para que adopte hábitos más amigables consigo mismos y con sus vecinos, sin afectar su calidad de vida.

Fuente:  Diego Díaz Martín, PhD @DDiazMartin, 10 de junio de 2017.